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Carlos Ortiz vs Nicolino Locche, comentario de la época

Posted: 21 Sep 2008, 19:39
by Martin Sosa Cameron
En 1966, en el Estadio Luna Park de Buenos Aires, C. F., Argentina, se enfrentaron dos de los mejores boxeadores de todos los tiempos, ambos latinoamericanos, el argentino Nicolino Locche y el boricua Carlos Ortiz, entonces Campeón Mundial liviano. Transcribo textualmente este comentario sobre ese gran combate, hasta copiando lo que dice en mayúsculas, sólo agregué unas visibles notas pues, como está hecha por un redactor de Argentina (no muestra quién, pero presumiblemente era Simón Bronenberg), algunas palabras pueden no ser fáciles de interpretar para los hispanoparlantes de fuera de este país; realmente, se la disfruta:






"Estadio Luna Park, Buenos Aires, C. F., Argentina, 6 de abril de 1966

"OPERACIÓN TELARAÑA: MISIÓN CUMPLIDA – EL PROBLEMA LOCCHE MANTIENE SU VIGENCIA

"El campeón mundial de peso liviano Carlos Ortiz, de Puerto Rico (63 kilos 400), sólo alcanzó a empatar con el campeón argentino de los livianos, welters juniors y sudamericano de los livianos Nicolino Locche (62 kilos 700), con el arbitraje del señor Víctor Avendaño. Los jurados fallaron así: Sr. Bardé: 198 a 198, Sr. Allende: 200 para Locche y 197 para Ortiz y Sr. Eloy González: 197 a 197. En nuestro concepto, la mejor tarjeta.

"Carlos Ortiz, de Puerto Rico, ex campeón mundial de los welters juniors, actual campeón de los livianos, noveno en posesión del cetro que combate en el Luna Park, 29 años, casado, 52 peleas profesionales, 5 derrotas, 47 triunfos y muchos merecimientos internacionales por sus antecedentes brillantísimos a lo largo de una campaña excepcional, NO PUDO RESOLVER “EL PROBLEMA LOCCHE”…

"A las 23 horas y 42 minutos se inició el combate ante un Luna Park tupido, bajo un clima de nervios inenarrable. El primer asalto mostró a Ortiz cauteloso, pensante, rehuyendo las sogas a cualquier precio, demostrando de esa manera que tenía referencias de quién y cómo era Nicolino Locche. Proyectó tres derechas imperfectas a la zona baja y sobre el filo del gong, una derecha tremenda con destino de mentón, se perdió en el vacío ante un oportuno giro de cabeza de “telaraña” Locche. No nos cabe duda alguna que el plan del mendocino [nota: se refiere a Locche, gentilicio para los nacidos o residentes en la provincia y ciudad de Mendoza, Argentina] era conseguir que el nerviosismo se apoderara del campeón mundial, un peleador sin mayor talento, pero sagaz, más hecho que Laguna, aunque menos veloz. El tercer round nos dio la pauta que Locche comenzaba a conseguir su objetivo. Totalmente dedicado a la defensa, envió izquierdas en contención que Ortiz desvió nerviosamente con los guantes. El campeón ecuménico comenzó a ponerse francamente nervioso. No lo encontró. Se prodigó inútilmente. Locche ya había conseguido su objetivo. Psicológicamente, le estaba ganando.

"En el 4º período se agrandó el pupilo de Bermúdez [n.: Locche] que se llevó por delante al campeón proyectando algunas izquierdas sin mayor efecto y una buena derecha a la cabeza. Creemos que Ortiz cometió un craso error, indudablemente seguro y convencido que debía esperar el yerro defensivo de Nico. LO DEJÓ PENSAR y no creemos que nadie pueda vencerlo de esa manera. Es muy difícil perforar su abroquelada guardia. QUIEN LO DEJE CEREBRAR la pelea, no podrá ganarle. A Locche quizá se lo puede sorprender en un torbellino de impactos, mas jamás midiendo el envío. El quinto asalto nos mostró a Ortiz un poco atado, probablemente por miedo al “papelón” [n.: ridículo]. No obstante colocó una buena mano izquierda abajo. El el round siguiente las acciones no variaron. Recién en la séptima ronda notamos que el campeón mundial pretendió desconcentrar a Locche peleándole como zurdo, resultando vanos sus intentos. Al proyectarse en ofensiva, Nicolino lo sorprendió con un impecable ‘uno-dos’ a la cabeza que desconcertaron al visitante, quien trató, desesperadamente, de perforar la guardia de su rival pegando insistentemente a los flancos por debajo de los brazos, abriéndoselos. Allí estuvo inteligente, nadie lo había hecho antes. La potencia física del portorriqueño se notaba visiblemente. Su nerviosismo, aún más.

"La cabeza del boxeador foráneo [n.: Ortiz] se proyectó peligrosamente como tercer puño, pretendió crearle ese problema a su antagonista para ponerlo nervioso. Su propósito resultó fallido. Avendaño [n.: árbitro] le llamó la atención. Al concluir la vuelta se suscitó una discusión con los segundos de Ortiz, más nerviosos que él. Todas las indicaciones provenientes del rincón del campeón no surtieron efectos. Los reflejos fabulosos del mendocino que pareciera poseer un “radar detector de impactos”, dieron sus frutos.

"En la octava vuelta Ortiz tornó a utilizar su cabeza, tratado de conectar tras el paso atrás, cross de mano izquierda. Esos impactos murieron en los brazos de su rival. La pelea no respondió en lineamientos generales a la expectativa despertada. El match se hizo enredado, poco claro, Ortiz se debatió angustiosamente consiguiendo muy espaciadamente que alguna derecha en directo llegue a destino. En la penúltima vuelta Locche se decidió. Se animó a atacar desordenadamente, Ortiz se tornó allí peligroso. El mendocino cuando se proyecta en ofensiva, pierde prestancia en su defensa; ofrece claros peligrosos; el público sufre. El marcado desconcierto de Ortiz coadyuvaron para ello. El hombre de Puerto Rico siguió buscando los flancos. La campana anunciando el último round se confundió con el griterío de la abigarrada muchedumbre que alentaba a Locche. Éste atacó desordenadamente. Ortiz, resignado, no atinó ningún movimiento conexo. Ante la sorpresa general, el mendocino, moviéndose y girando castigó a Ortiz que perdió el round. La pelea terminó. Muchos reclamaban la victoria del argentino; otros, los menos, creían que ganó Ortiz. Ni lo uno ni lo otro: el fallo, exacto, innegable estaba dado. Es empate. Al igual que el sábado 2 de abril [n.: se refiere al combate entre el argentino Ramón La Cruz y el panameño Tito Marshall, que fue resultó igualada, lo que provocó airadas protestas del público, que vio ganador al local]. No cabía otra cosa. Un campeón mundial más, no ha encontrado la solución al “problema Locche”. Entendemos y es innegable que Locche es y será resistido. Lo suyo, es defensa, basado en un bloqueo increíble. En ataque, no progresa ni progresará, pega muy poco, pero a él también le pegan muy poco. La paradoja de no pegar y no perder, cobra vigencia en lo suyo. Su velocidad mental es indescriptible, pretender que los lectores se den exacta cuenta de su calidad si es que nunca lo vieron, es imposible. Para valorarlo, hay que verlo. Lo suyo escapa a lo común, alguien dijo que no es boxeo. Pues bien, entonces Locche inventó otro deporte.

"Un campeón mundial TIENE LA OBLIGACIÓN de encontrarle al mendocino su ‘talón de Aquiles’. El boxeo, también es defensa; es el arte de pegar sin dejarse pegar, con la diferencia que resulta más fácil cristalizar lo primero que lo segundo. Defenderse con la calidad y elegancia que lo hace Locche, no es común. Su boxeo es de antología. No es completo. En lo suyo no entra el ataque ni siquiera en la medida más mínima. Ataca cuando puede, si no, no ataca. Atacando o no, él no pierde nunca. Es así, por la sencilla razón que a él, NUNCA le pueden pegar.

"Ni Sebastiao Nascimento, ni Joe Brown, con 6 años de campeón mundial y 120 peleas cuando lo enfrentó, ni Ismael Laguna con una velocidad de piernas y brazos que motivaron la filmación de sus entrenamientos para proyectarse en gimnasios de Estados Unidos y 42 peleas al 17 de julio de 1965 [n.: cuando se enfrentó con Locche y empataron], ni tampoco ahora Ortiz con todo su historial que llenaron páginas y más páginas en publicaciones estadounidenses, han dado con la tecla… Ni como pudo Ubaldino Escobar derribarlo el 29 de setiembre de 1961, o tocarlo en plena mandíbula Abel Laudonio el 14 de noviembre de 1964 o simplemente hacerlo pasar por un momento angustioso Omar Gottifredi el 21 de enero pasado, nos obligan a presuponer que los mismos recibieron claras instrucciones del rincón, aunadas a algún yerro defensivo del campeón, que al menos, de esa manera, pretende demostrarnos que, lo suyo, es realizado por alguien que también es humano… aunque a veces no lo parezca… "





:D

Re: Carlos Ortiz vs Nicolino Locche, comentario de la época

Posted: 01 Oct 2008, 07:26
by Arguero
¡Qué bueno! :bow:

Re: Carlos Ortiz vs Nicolino Locche, comentario de la época

Posted: 02 Oct 2008, 16:35
by Martin Sosa Cameron
Arguero wrote:¡Qué bueno! :bow:

¡Gracias, Arguero!


:TU:

Re: Carlos Ortiz vs Nicolino Locche, comentario de la época

Posted: 03 Oct 2008, 11:22
by Broncano
Gracias Martin, este articulo me hace recordar que hoy en dia los jueces ya no anotan ningun round como empate en sus tarjetas. Que absurdo mas grande!

Si la pelea Locche-Ortiz se hubiera dado en estos tiempos seguro que los jueces hubieran empañado el resultado.