La OMB es sólo una de las casi treinta organizaciones que, sin más autoridad que la que ella misma se autootorga y proclama, se dedica a llamar --según se le dé la gana y el arbitrio y demás caprichos-- a quien le caiga en gracia como "campeón mundial" (¿mundial?) Con enorme generosidad, de entre ese mare magnum de asociaciones, se le concede a la OMB que es una de las cuatro "más importantes" --que haya más de una ya es vergonzante-- y, por tanto, sólo sustentadora de un 25% de la totalidad del campeonato de cada peso, se puede decir que su discutible "mundialidad" y un cuarto de terreno son iguales. Una parte jamás es igual al todo.
Narváez ganó bien una pelea en la que exhibió sus conocidas virtudes ante un rival interesante pero nada sobresaliente, a quién, por ejemplo, Pascual Pérez, Accavallo o Laciar hubieran vencido de modo más contundente; además, tampoco mostró Narváez ningún crecimiento de su calidad, más bien un estancamiento.
Para no seguir infructuosamente, hay que decir, con toda claridad, que Narváez en nada igualó a las 14 defensas de Carlos Monzón, ni en cifras; sostener eso es una vileza, es confundir a los aficionados desprevenidos y, más perverso aún, hacérselo creer al propio Narváez. ¿No alcanza con decir que Narváez ya "superó" las seis defensas de Rocky Marciano?
Ni calidad ni cantidad. Y no por medir la historia del peso mediano con el mosca ya que ambos tuvieron grandes púgiles: los argumentos anteriores son claros y sobrados. De cualquier forma, ni el mejor de los rivales de Narváez como "campeón mundial" tiene nada de valor ante el menos bueno de los que debió enfrentar Monzón para defender su jerarquía (Benvenuti, Griffith, Bouttier, Nápoles, Bogs, Mundine, Moyer, Valdés...)
Igualar maliciosamente una cifra con una cantidad es inaceptable, pero además es un disparate que se vuelve en contra de quien lo afirma, pues, ¿con 15 peleas por un título mundial y todavía no hizo ni una sola con otro campeón para unificar?